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El jardín de las promesas



Para los fanáticos de las historias de amor, en el blog de hoy les traemos la historia de Brenda, una de nuestras fans destacadas quién nos dice que no importa cómo sea nuestra forma de ser, si somos penosos o muy amigables, arriesgarse y dar un salto al amor puede ser un gran regalo de la vida porque estar enamorado es una de las mejores experiencias y nadie debería de negar sus sentimientos hacia una persona por miedo a ser rechazado.

El jardín de las promesas

-Cuando tenía 7 años vivía en una bonita casa en Sonora con un jardín enorme, yo siempre fui una niña muy tímida, sin embargo mi hermana mayor Paula era mi confidente y la mejor compañía de la que cualquiera pudiera gozar. Recuerdo que pasábamos mucho tiempo jugando y yo siempre tenía la sensación de que al día le faltaban horas para seguir disfrutando de mi hermana.

Una tarde llegó mi padre del trabajo y nos dijo que tenía algo importante que decirnos, nos reunió a todos en la sala y nos sorprendió con la noticia de que lo habían promovido a un mejor puesto de trabajo en la Ciudad de México.

En menos de un mes, mi papá ya había conseguido una casa en la gran ciudad y escuela para mi hermana y para mí, yo no me estaba preparada para dejar tantos recuerdos en mi lugar natal pero mi hermana siempre estuvo ahí para decirme que los nuevos comienzos eran buenos. Paula siempre ha sido alguien muy sociable y no tardó mucho tiempo en hacer amigas a comparación de mí, que era la niña callada del salón.

Una tarde que jugaba con ella en el jardín del fraccionamiento, se acercaron unos niños que vivían allí mismo y nos invitaron a jugar con ellos, como era de esperarse Paula les dijo que si y gracias a ella conocí a Pedro, el niño que con los años pasaría de ser un niño travieso a ser la persona más noble y amorosa que he conocido.

Pedro y yo nos hicimos grandes amigos, incluso íbamos en la misma primaria y me presentó a todos sus amigos del salón, recuerdo que eso fue un gran gesto de su parte porque años después me confesó que siempre supo que yo era muy tímida y pensaba que me daba miedo empezar en un lugar nuevo sin conocer a nadie, en parte siempre tuvo razón.

Al pasar los años, Pedro y yo nos hicimos muy cercanos y nos sentíamos seguros estando juntos, bien dicen; el amor de tu vida no es quien te acelera el corazón, sino quien te calma hasta tus peores miedos, la persona con la que puedes ser tú mismo sin miedo a ser juzgado, al contrario es quien te ayuda a crecer y justo así me sentía con él, pero mucho tiempo pensé que el solo me veía como una hermana menor.

Un día me encontraba con mi hermana viendo unas fotos en mi celular cuando de repente nos encontramos con una fotografía de cuando éramos pequeñas y jugábamos con Pedro, Jorge y Mara, fue un momento tan nostálgico que de pronto le empecé a contar todo los que sentía por Pedro. Paula fue quien me convenció de que ya era hora de decirle todo lo que sentía por él porque uno nunca cual puede ser el resultado.

Les cuento mi experiencia porque a pesar de ser una niña muy tímida, me arme de valor y le dije que llevaba enamorada de él desde hace mucho tiempo, para mí sorpresa Pedro sentía lo mismo que yo pero el miedo a perderme era lo que lo frenaba a dar el siguiente paso. Ahora tenemos una gran familia, con dos bellas hijas que son nuestra motivación día a día y seguimos siendo los grandes amigos que fuimos desde la primera vez que nos vimos.

El jardín de las promesas

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