Tendencias en banquetes de boda

Tendencias en banquetes de boda



Con un regreso cada vez más marcado a las actividades cotidianas, el panorama de las bodas y todo lo que las rodea tiene una nueva cara y con ella, tendencias que buscan brindar experiencias gratas para los novios y los invitados.

En materia de alimentos, las medidas sanitarias preventivas siguen siendo la normativa para la planeación y manejo de la comida. Sin embargo, esto no ha sido un impedimento para renovar la forma en que se realizan los banquetes dentro de estos festejos. En esta ocasión hablaremos de las principales tendencias que se han implementado.

Presentaciones individuales

Al verse en la necesidad de contar con la menor cantidad de personas interactuando con la comida, los chefs de esta clase de evento han vuelto a las presentaciones individuales del banquete. Una alternativa que ha dado la oportunidad de cuidar hasta el menor detalle de la decoración de cada plato, llevando la experiencia a un juego entre el gusto y la vista.

Un tema que no se ha quedado únicamente en los apartados de comida salada, sino también en las opciones dulces, aunque estas últimas han mantenido su perfil de buffet con la implementación de las mesas y barras de postres.

Wedding brunch

Siguiendo con la línea creativa y aprovechando la fractura de lo cotidiano, también se han visto favorecidas las opciones menos tradicionales, como es el caso de los brunch o almuerzos.

En este caso el menú está conformado por cosas fáciles de servir en barras tipo buffet, pero que mantienen al mínimo la interacción de muchas personas. Algunas de las opciones populares son quesadillas, barbacoa, donas, mimosas y otros alimentos que podemos encontrar en el almuerzo y que son conocidos por la mayoría. Una alternativa para los que no quieren hacer una celebración formal o con grupos no tan allegados.



Menús con menor impacto ambiental

Otra de las cosas que se reforzó durante este periodo de incertidumbre fue la conciencia ambiental, por lo que algunas parejas se inclinan por opciones que dejen la menor huella en el planeta.

Consumo local, alimentos de proximidad, cocina con cero residuos, opciones vegetarianas y menús especiales para invitados con restricciones alimenticias, son algunas de las medidas que forman parte de esta tendencia.

Cocteles y mocktails de autor

De la misma forma en que las presentaciones de los platillos han tomado un giro más estético, las bebidas hacen lo mismo, aprovechando el aumento del interés en los cocteles y la mixología.

Sin dejar a un lado a los que no consumen alcohol, creando versiones sin bebidas espirituosas, pero manteniendo todo su valor estético, siendo un elemento que los invitados van a querer presumir en sus redes sociales.

Pasteles florales

Durante los últimos años, el decorado minimalista y los naked cakes se habían apoderado de los reflectores, sin embargo es turno de las decoraciones florales de regresar al escenario. Hechas de betún, merengue o azúcar, estos elementos de ornato le otorgan una vista elegante, sin perder el efecto rústico del hand made.

Cake hoops

Continuando con la línea de los pasteles, la creciente predilección por opciones de un menor tamaño a las tradicionales, los elementos del entorno se vuelven interlocutores de vital importancia para resaltar al postre.

Por eso se ha recurrido a esta especie de marcos decorativos, que no sólo sirven de base para el pastel, sino para atrapar un poco más las miradas, con diseños geométricos, colores delicados y abundante vegetación de ornato.

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Joyas para el dia y joyas para la noche

Joyas para el día y joyas para la noche.



Seguramente sabes que existen prendas para lucir de día y otras que puedas vestir de noche, aun así sabemos que existen elementos que no pueden faltar un ejemplo podría ser el maquillaje, quien siempre acompaña a tus looks, aún así sabemos que hay algo que te ayuda a complementar o resaltar aún más tu outfit, este es el caso de de las joyas quienes también cuentan con algunas reglas básicas para que puedan ser mejor vistas en todos los momentos del día.

A continuación te mostraremos algunas de esas reglas básicas.

Joyas para el día

Para el día, las joyas de oro blanco son perfectas.

Collares de oro blanco, pulseras o pendientes de oro blanco darán a tu look diurno un toque de elegancia y distinción. Si decides utilizar pulseras durante el día, recuerda que deben ser finas o no muy llamativas, ya que probablemente usarás reloj también durante las horas de sol, y tus manos pueden quedar algo recargadas. Los anillos y los colgantes también deben de ser pequeños y discretos. Durante el día, las joyas no deben destacar demasiado. Puedes usar anillos finos con una pequeña gema o circonitas, y los collares que puedes lucir deben ser sencillos también.

Joyas para un evento casual

Las perlas no solamente son adecuadas para lucir en eventos elegantes en donde si las usas con un vestido negro te llevarán al nivel más alto de una clásica elegancia. La tendencia actual es combinarlas con atuendos relajados como playeras y jeans. Si buscas un look moderno y audaz, inclínate por las perlas grandes.

Los brazaletes también son perfectos para convivir un rato con tus mejores amigas. Usa varios al mismo tiempo y consigue un toque llamativo y juvenil.



Joyas para la noche.

En la noche sí podemos utilizar joyas más grandes, con más gemas y más llamativas. La oscuridad de la noche nos permite llevar joyas de esas características, sin embargo esas joyas a plena luz del sol recargará tu look. Para la noche, el oro amarillo será el protagonista de nuestro joyero. En lugar de utilizar reloj, decántate por un brazalete dorado. Ahora sí podrás utilizar collares de oro más largos con colgantes de oro de mayor volumen y mucho más vistosos. Sobre la ropa quedarán perfectos. Los pendientes de oro largos también son una buena opción para lucir en la noche. Recuerda que si decides utilizar collares gruesos o llamativos, no debes usar pendientes demasiado largos o vistosos, y viceversa. Lo mismo ocurre con las pulseras y los anillos: no se deben combinar nunca anillos voluminosos con pulseras llamativas. La idea es buscar siempre el equilibrio.

Tip:

El protocolo indica que con vestido de noche es mejor no llevar reloj, pero en caso de usar uno, debe ser tan bello que cuente como joya también.

La regla de tres se aplica en este caso de igual modo, es decir, no más de tres accesorios para no recargar tu outfit.

El collar y el brazalete deben estar elegidos para que combinen armoniosamente con el vestido que hayas elegido. Por ejemplo, con escotes rectos, cuadrados y strapless, los collares largos son los más adecuados; para escotes en V y similares, lo mejor son las gargantillas o collares de perlas.

En ambos casos, unos pendientes largos siempre lucen bien, pero cuida de que sólo uno de los accesorios (aretes o el collar) sea llamativo para que no se roben la atención mutuamente, sino que sea uno el que destaque.

Ahora sabes cómo usar tus joyas en el día y la noche.

Échale un ojo a toda la variedad con la que contamos.

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Shot cakes tendencias dulces para la boda

Shot cakes, tendencias dulces para la boda



Dentro de las celebraciones de las bodas, uno de los momentos más esperados por todos es la partida del pastel. Una tradición que se ha visto modificada con el paso de los años, desde las esculturas monumentales comestibles de varias capas, pasando por los temáticos y texturizados, hasta los individuales y la tendencia de la que hablaremos en esta ocasión, los shot cakes.

Estos pasteles siguen a su vez una tendencia que ha ganado fuerza gracias a la pandemia, los postres al vaso y las porciones individuales. Los shot cakes, como su nombre lo indica, son pasteles servidos en vasos, para que los invitados tomen su porción.

La manera de servirlos es muy variada, ya que su presentación facilita que formen parte de diferentes arreglos y decoraciones. La más común es integrarlos a las mesas de postres, aunque también pueden ser servidos directamente en la mesa a los invitados o incluso simular las torres de copas de champagne, pero esta vez de una manera mucho más dulce.

Al igual que con los pasteles tradicionales, las opciones son casi infinitas, ya que no sólo se pueden jugar con los sabores, texturas, temáticas y recetas de los pequeños postres, también con el recipiente en el que se van a presentar y sobre todo con lo que los rodea.



Las decoraciones pueden hacer mucho más interesantes estos delicados pasteles, por ejemplo las recientes barras o bares de boda, que son mesas en las que se colocan plataformas con diferentes alturas para romper la sobriedad de una mesa plana.

Regresando a los recipientes, también encontramos un sinfín de alternativas, ya que están los más tradicionales de cristal, ya sea en forma cuadrada o redonda, de plástico, con los que se tiene un mayor rango en la forma que se desee, el uso de las copas, para jugar con la elegancia de la cristalería, o incluso otro tipo de contenedores, como jícaras, cáscaras de cacao o de coco, si es que la boda se realiza en clima tropical.

Como pueden ver, el límite una vez más es la imaginación, ya que la versatilidad de las porciones individuales hace posible que destaquen detalles que en otro estilo de pasteles no son visibles, como las diferentes capas que lo componen.

Otra de las ventajas de este tipo de pasteles de boda, y que ya habíamos mencionado en alguna otra ocasión, es que los invitados que no pueden quedarse mucho tiempo ya no se ven obligados a perderse del pastel, ya que hay una mayor facilidad de entregar porciones antes de tiempo.

Una tendencia que seguramente seguirá entre las mesas de postres y las celebraciones nupciales por bastante tiempo y a la que aún se le puede sacar mucho provecho. Todo depende de los deseos de los novios y que tan afectos sean de romper un poco las reglas, para jugar con algo nuevo.

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Que tipo de joyas debes llevar el dia de tu boda

Qué tipo de joyas debes llevar el día de tu boda.



El día de tu boda cualquier detalle puede marcar la diferencia. Todos los preparativos son fundamentales para que uno de los días más felices de tu vida sea memorable.Por eso es necesario concentrarnos hasta en los detalles más pequeños como lo son las joyas.

Elegir las joyas perfectas para lucir el día de tu boda también se convierte en algo imprescindible para ponerle estilo a tu look. Sabemos que cada novia es diferente y para cada una hay una joya única esperando.

por eso hoy te damos algunos tips para que puedas lucir de la mejor manera en un día tan especial.

El vestido de novia y las joyas elegidas forman un binomio perfecto por eso todas las joyas que consideres llevar a tu boda siempre deben hacer juego con tu vestido, todo depende del tipo de vestido y, muy importante, si la boda se celebra de noche o de día.

Hay que tener en cuenta que durante la noche, la luz que recibiremos será artificial, lo que hace que, muchas veces, algunas joyas brillen de una forma mucho más intensa a la nos proporciona la luz natural del sol. Por ello, si tu boda es nocturna, es mejor que apuestes por joyas sencillas si quieres pasar un poco desapercibida, o bien joyas más grandes, si lo que deseas es “brillar” en todos los sentidos.



Consideramos que las joyas que no pueden faltar son:

Pendientes: los pendientes del día de tu boda suelen ser siempre una joya familiar y antigua, así lo manda la tradición. No obstante, si quieres ponerle tu propio estilo al atuendo a través de los pendientes, las opciones son variadas. Recuerda que los pendientes son una de las joyas más importantes, dado que denotan estilo. Por ello, antes de escogerlos ten en cuenta tanto el vestido como el peinado para que la combinación entre los tres sea perfecta.

Anillo de compromiso: es el primer lazo de tu compromiso y de tu futura boda, por ello, es un elemento que también se puede lucir ese día. Los anillos de diamante suelen ser los protagonistas, pero cada vez más encontramos anillos de compromiso con piedras de inspiración vintage.

Pulsera: aunque no se trata de una joya imprescindible, ahora son muchas las novias que sucumben a los encantos de las pulseras. Si este es tu caso, te aconsejamos apostar siempre por pulseras finas, sencillas y elegantes, son una apuesta segura si no quieres desentonar. Recuerda: el objetivo de las joyas es complementar el vestido.

Collar: lo mismo sucede con el collar, no es una de las joyas que más se lucen el día de la boda, dado que no quedan bien con todos los estilos de vestidos de novia. No obstante, si te decides a lucir un colgante, apuesta por uno sencillo, fino y poco llamativo. Recuerda que los protagonistas serán el vestido, el peinado y el maquillaje. Nuestro consejo: menos, es más.

Tiara: algunas novias se han imaginado el día de su boda luciendo una bonita tiara. Para acertar con esta joya es fundamental tener en cuenta el peinado que vas a llevar. Las tiaras pueden ser pequeñas o llamativas y todo dependerá del grado de protagonismo que quieras otorgarle.

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Escoge la flor ideal para tu ramo de novia





En las bodas todos los detalles son importantes, pues cada uno representa una cosa diferente y cuenta un fragmento de la historia de amor de la pareja, en esta ocasión el protagonismo le toca al ramo de la novia.

Como ya lo hemos mencionado en ocasiones anteriores, la simbología de los elementos que porta la novia es amplia y el ramillete de flores no es la excepción. Su significado va a depender de la variedad de flores que lo componga, estas son algunas de las más comunes, sin embargo no son todas.

Rosas

Una de las flores más clásicas para los temas del amor y que se vuelve una excelente aliada por su versatilidad. No sólo por la resistencia, gracias a su lento deterioro fuera del agua, también por la gama de colores y tonalidades en que se les puede encontrar.

Dependiendo del color esta flor puede ganar un segundo significado, relacionado con el amor, por ejemplo; las rojas, tienden a simbolizar el amor incondicional y pasional; las rosadas, se relacionan con el amor sincero y naciente de una amistad; las blancas, representan el amor puro: las azules, una unión de cuerpo y alma y las amarillas, la alegría y calidez de la vida.

Orquídeas o Flor de Mayo

El uso de este tipo de flor va relacionado con un mensaje de estabilidad y fortaleza de la relación, ya que por tradición, estas representan la entrega incondicional. Además de agregar un toque sofisticado, elegante y una atribución especial como flores protectoras.

Margaritas

En últimas fechas y debido a la popularidad de las bodas estilo vintage, estas flores son cada vez más frecuentes entre las decoraciones y los ramos de novia. Al igual que con las rosas, su significado corre por partida doble, el primero es ser la representación de la pureza y alegría, mientras que el segundo depende del color; las blancas, se asocian con la inocencia; las amarillas, con la consolidación de un vínculo; azuladas, con la fidelidad y las rojas con la pasión.





Gardenias

Si son personas conectadas con la espiritualidad y aparte desean una boda mucho más íntima y con pocos invitados, las gardenias son una fuerte opción. En un espacio pequeño su aroma materializará el significado de esta flor, ligado con la espiritualidad y la armonía.

Lavanda

A pesar de su pequeño tamaño, la carga simbólica de estas flores es grande, ya que son el contraste y armonía entre la fuerza y la tranquilidad, además de relacionarse con energía positiva, ideal para una boda.

Suculentas

Aunque en la mayoría de las veces, estas plantas forman parte de las decoraciones y no del plano protagónico, el significado que llevan consigo va perfectamente con la ocasión. En un primer plano son consideradas protectoras y purificadoras naturales, por lo que el ambiente estará en calma y en segundo, son asociadas con la atracción de buena energía y abundancia.

Estas son sólo algunas de las tantas variedades de flores, que pueden dar forma al ramo de la novia. Si tenías alguna otra en menta, no dudes en buscarla, para así conocer más de los beneficios místicos que puede traerle a tu evento nupcial.

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Origen de la Luna de miel





Una de las tradiciones más relacionadas con las bodas, es la luna de miel, un viaje donde la pareja tiene tiempo para estar a solas y conocer lugares que van a disfrutar los dos. Sin embargo, eso es lo que se conoce actualmente, si indagamos en la historia, encontraremos un pasado mucho más nutrido del que nos podemos imaginar.

La complejidad de su origen no depende exclusivamente de lo remoto en el tiempo, sino que diferentes culturas a lo largo de los siglos, tuvieron tradiciones que pueden tomarse como un origen, para lo que es la luna de miel hoy en día

Alimento de faraones y romanos

Una de las culturas con las que se puede relacionar esta práctica, es la egipcia, ya que se tenía por costumbre que después de su boda, el faraón debía comer miel pura durante 28 días para conseguir la plenitud conyugal y la felicidad de pareja.

Otra de las civilizaciones en las que se destaca el consumo de este alimento en su estado puro, es la romana. Donde era costumbre que la madre de la novia colocaría un recipiente con miel, afuera de la habitación de los recién casados, con el fin de alimentarlos y suavizar la piel de la novia, acción que se debía repetir por todo un ciclo lunar.

De Babilonia a los nórdicos

Pasando al procesamiento de la miel, encontramos dos pueblos que sin lugar a dudas han dejado otras huellas en la historia. Por antigüedad la primera mención es para Babilonia, donde se acostumbraba que el padre de la novia le regalara, durante todo un mes, al novio cerveza de miel, para desear buena suerte y fertilidad a la pareja.

Mientras que, en las tierras del norte, los pueblos nórdicos reemplazaban la cerveza de miel con hidromiel. Esta vez la pareja era la que la debía beber este aguardiente con el fin de conseguir la bendición de los dioses, misma que traería fertilidad y prosperidad a la nueva familia.



La miel y la Luna como símbolos

Antes de terminar con todas estas menciones y el hecho histórico que se tiene más reciente sobre la Luna de miel, es preciso mencionar dos datos más, esta vez ligados por el simbolismo más que por el alimento per sé.

El primero tiene que ver con la fe católica, ya que el Vaticano aceptó esta práctica, debido a que la miel se considera un alimento incorruptible y que, a diferencia de otros dulces, va ganando sabor con el paso del tiempo. Haciendo referencia al ideal de la vida en pareja, una constante mejoría y un aumento en la intensidad de los sentimientos.

El segundo tiene que ver con la Luna llena y la mitología germana, ya que sólo realizaban bodas durante las noches de luna llena, para seguir con un mes de beber licor de miel y alcanzar la felicidad y tener descendencia.

Así es como llegamos hasta Inglaterra, donde el viaje se utilizaba para visitar a los familiares lejanos e informarles en persona de la feliz noticia. Con el tiempo los lugares a visitar simplemente serían para pasar tiempo en pareja y disfrutar del inicio de una vida juntos.

De esta manera es como se ha creado un abanico de historias, mitos y tradiciones en torno a la Luna de miel, y aunque sean de procedencia diferente, todas tienen algo en común, alcanzar la felicidad durante ese primer mes, para hacerla perdurar por el resto de la vida.

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Look perfecto para una boda





Como ya hemos mencionado, seleccionar correctamente el atuendo para una boda, es de vital importancia cuando se es invitado. Por eso continuamos con las recomendaciones de qué usar en estos eventos, pero en esta ocasión enfocada en la vestimenta femenina.

De la misma manera que con su contra parte masculina, se debe de seguir un código de vestimenta, en algunos casos indicado directamente en la invitación o expresado personalmente por los novios, en el caso de no haber algo definido, estos son nuestros consejos para lucir el look ideal para la celebración.

Pistas en la invitación

Una excelente opción para empezar la planeación de lo que te vas a poner, es analizar la invitación, ya que está diseñada con una paleta de colores que combina con lo que se va a utilizar en la boda. Otro factor que determina gran parte del estilo a escoger es el lugar en el que se va a llevar a cabo, mismo que influencia las decoraciones y que te puede inspirar.

Siguiendo el diseño de la invitación y el lugar en el que se va a llevar a cabo el evento, uno puede determinar qué tan formal o casual debe de ser la ropa. No sólo para encajar con la situación, sino también para estar lo más cómoda posible.

Toma en cuenta hora y estación del año

Ya que se tiene una primera línea de estilo, la segunda parte es adecuarlo con la hora a la que se va a realizar el festejo, así como de la estación del año. Pues no es lo mismo una celebración en una mañana de primavera, donde un vestido ligero evitará que el calor te incomode, a una tarde de verano, donde puede presentarse lluvia, o por supuesto los casos de otoño e invierno, donde si bien debes considerar un atuendo más abrigador, tampoco debe serlo en exceso, pues estas bodas son frecuentemente realizadas en salones cerrados.

Los mandamientos de vestimenta

Con estos elementos seleccionados, es hora de considerar esas reglas no escritas que, tradicionalmente, guían la ropa ideal para las nupcias. La primera y más importante es evitar los colores blancos y similares, pues es una falta de consideración con la novia, a menos que el código de etiqueta solicite el uso de este color. Al igual que se debe evitar el negro, que se relaciona con los funerales



El siguiente punto a tomar en cuenta, es que se debe dejar la vanidad a un lado, es el día especial de los novios y cualquier atuendo que robe la atención o compita con el de la pareja protagonista, puede verse mal y ocasionar una situación incómoda.

Las nupcias son festejos que implican seriedad, no es el momento de mostrar los atributos físicos, por lo que se deben de evitar los atuendos provocativos, reveladores y entallados. De la misma manera, si la invitación dice que el código es con vestimenta de coctel, no es una carta abierta a los vestidos en extremo cortos, así que evita los cortes que revelen más allá de tres o cuatro dedos sobre la rodilla.

Recuerda que las celebraciones nupciales tienen reglas muy establecidas, dictadas por tradiciones y los gustos de la pareja. No son eventos en los que uno tenga que destacar, sino demostrar la elegancia, buen gusto y sobre todo, respeto por los recién casados y darles su oportunidad de brillar en su día.

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Recomendaciones de vestimenta masculina para bodas





Uno de los más grandes retos como invitado a una boda, a parte del regalo que se les va a hacer a los novios, es la vestimenta que se va a usar para dicha celebración. Por eso es que en esta ocasión traemos unas cuantas recomendaciones para el sector masculino.

A pesar que uno puede pensar que la vestimenta formal de los hombres, se limita a usar traje y corbata, la realidad es que es un ámbito mucho más complicado, sobre todo si se trata de la selección para unas nupcias.

Como regla general uno debe buscar reflejar su propio estilo, sin romper un código de vestimenta, establecido por los anfitriones o en caso de no existir este código, mantener un bajo perfil, para no restar protagonismo al novio y su corte nupcial.

Por lo regular, este patrón es solicitado e informado en las invitaciones de la boda, si no se indica de esta manera se puede intuir que la vestimenta es de elección libre. Como recomendación siempre es bueno hablar con los novios y saber qué es lo que esperan ver en sus invitados, si ellos tampoco tienen algo definido ahora sí es hora de seguir las recomendaciones.

En tema de colores

El color del traje siempre es importante y va a depender mucho de la hora a la que se haga la ceremonia y el festejo. Sin embargo, sí hay tonos que es mejor evitar, como el caso del negro, ya que este se reserva mayoritariamente para los funerales y los colores pastel y con brillos, ya que te vuelven un centro de atención muy marcado, robando atención a los novios.

Si el festejo se realiza en la mañana, se puede optar por un traje de cóctel, que implica colores no tan oscuros, siempre evitando los brillos. Este tipo de vestimenta va bien con camisas de vestir, que aportaran la formalidad de la ocasión, si se trata de una situación más casual, se puede no usar corbata.

Mientras que, si la ceremonia es en la tarde y por ende el festejo de noche, los colores que se buscan son oscuros y lisos, evitando las combinaciones monocromáticas, ya que siempre es bueno tener un punto de contraste en la vestimenta.



Respecto a los accesorios

En cuanto a los accesorios recomendables para este tipo de eventos, es bueno mantener las cosas simples, un pañuelo en la solapa, un reloj pequeño, para que pueda resguardarse en la manga de la camisa y un pisa corbatas.

El resto de decoraciones, como cadenas, anillos extravagantes e inclusive sombreros, pueden romper la sutileza de la elegancia y mandar mensajes equivocados. En cuanto a los botoniers florales, por lo general se reservan para el novio y la corte nupcial, por lo que es mejor evitarlos, a menos que estén indicados en el código de vestimenta.

Por otro lado, las corbatas también son un accesorio importante, por lo que la selección de la misma va a depender totalmente de la formalidad del evento y de la selección de colores en el traje y la camisa. De preferencia este debe ser larga, evitando los corbatines y puede ser utilizada como el elemento de contraste en la combinación, por lo regular se usa a juego con el pañuelo de bolsillo.

Siguiendo estos consejos la tarea de vestirse para una boda resultará menos conflictiva y no le robarás los reflectores a los anfitriones y estrellas de la celebración.

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Curiosidades del vestido de bodas de Isabel II





Desde hace poco más de un siglo, los vestidos utilizados por las princesas, duquesas y reinas, de las casas reales que siguen existiendo, han sido objeto de admiración por el resto del mundo. Desde los que destacan por la opulencia de sus materiales y adornos, hasta los que reflejan un diseño sencillo, acorde a los tiempos modernos.

Hoy hablaremos del vestido que utilizó una de las reinas más queridas de la historia y que sigue siendo la representante de la corona inglesa, Isabel II. Una mujer que cuenta con una lista de curiosidades bastante imponente e interesante, como el hecho de ser conductora certificada de camiones y mecánica militar, funciones que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial.

Años en los que llamó la mirada de los reflectores por varios aspectos de su boda con el príncipe Felipe de Edimburgo. El primer punto importante sobre esta unión, recae en ser la primera boda monárquica, después de la guerra, por lo que la cantidad de dinero con el que se contaba para la ceremonia y eventos protocolarios estaba reducido.

Como segundo aspecto, el incremento de los televisores en las casas llevaría a la transmisión del evento, no sólo en Inglaterra, sino también en el mundo. Obligando a los organizadores a maximizar el rendimiento del escaso presupuesto, para estar a la altura de una boda real.

Entre flores y perlas

Todo esto nos lleva al tema central, el vestido y las curiosidades atrás de su hechura. A diferencia de los ropajes utilizados por las predecesoras de Isabel II, este no sería pagado con el dinero del erario, sino que la en ese entonces princesa, guardó parte de sus cheques de racionamiento, para pagar el costo de la prenda.

Un acto que marcaría el inicio de un acercamiento entre la familia real y el pueblo inglés, dando como resultado, varios donativos por parte de la gente, para juntar antes el dinero requerido para el vestido. Mismos que serían regresados por cortesía y demostrando la determinación de la futura reina.



En materia de diseño, este se realizó bajo la mano Norman Hartnell, reconocido diseñador de la época y un equipo de varias decenas de costureras. Al quedar terminada la obra, el mismo Hartnell lo describió como “el vestido más hermoso que había hecho hasta el momento”.

La tela que se utilizó fue satén de seda, procedente de China, sobre la cual se plasmaron diversos bordados, representando las flores endémicas de las diferentes localidades integrantes del Reino Unido. Idea inspirada por la pintura “La primavera”, del pintor renacentista Sandro Botticelli y recalcada con cristalería y perlas importadas de Estados Unidos, agregando brillo a la prenda magna.

Un vestido de imponente apariencia y elegante diseño, que fue lucido ante más de 2000 invitados, entre los que estaban las costureras que lo fabricaron, acto sin precedentes, y más de 200 millones de espectadores a través de la señal de la BBC.

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Por que el vestido de novia es blanco





Aunque en la actualidad podemos encontrar tendencias, en las que el vestido ha tomado matices de colores vibrantes o con base blanca y detalles de otra tonalidad, el que sigue predominando en la selección de las novias es el blanco, pero, ¿por qué sucede esto?

Más allá del significado de pureza, que se le atribuye a este color, la explicación se encuentra en los libros de historia. Pero antes de llegar a la respuesta, hay que mencionar unos cuantos datos que dan aún más relevancia a esta selección.

Inicio del vestido

Las vestimentas nupciales han tenido relevancia en todas las sociedades del mundo, desde los colores brillantes y primordialmente rojizos en Asia, pasando por las túnicas del diario en los pueblos Grecorromanos o incluso las prendas blancas que usaban las culturas prehispánicas del continente americano.

A lo largo de las épocas, diferentes tendencias marcaron el color que se debía utilizar para la boda. Durante la Edad Media, era el azul el que se portaba para demostrar una pureza de cuerpo y alma, sin embargo, estos temas eran de poca importancia, ya que lo que se buscaba era demostrar el poder económico.

De la misma forma en que hoy en día, hay telas mucho más caras que otras, durante esos años, el precio de la tela dependía de su color. El más caro de todos era el blanco, ya que las técnicas para mantenerlo pulcro eran muy complicadas, convirtiéndolo en un vestido de un solo uso.

El vestido que dio la vuelta al mundo

No sería hasta el reinado de la reina Victoria de Inglaterra, que el vestido blanco tomaría una importancia mundial. Debido a los avances tecnológicos de la Revolución Industrial, la tela blanca había bajado su costo considerablemente, esto aunado a la crisis que vivían las tierras inglesas llevaría a la reina a seleccionar este color.



Esta decisión más allá de demostrar una falta de poder económico, marcaba una empatía entre la corona y su pueblo, dejando ver que no gastaría el dinero de los impuestos en algo como un vestido de novia.

La imagen de la boda daría la vuelta al mudo, marcando al vestido blanco como la mejor opción para las novias, sin importar la clase social a la que pertenecieran. Poco después se sumó el significado que ya hemos mencionado, aumentando la popularidad de esta prenda.

Esta es la historia detrás del vestido que la mayoría de las novias sueñan con utilizar, hoy en día las tradiciones han cambiado, las modas dictan que el color depende del gusto y no de la pureza. Así que ahora resta decidir si lo que quieres es continuar con la tradición o portar un estilo diferente.

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