La perfección es agotadora. ¿Quién decide lo que es lindo?

Vestirse con ropa bonita y a la moda, cuidar el cabello y hacer cambios sofisticados, hacer dieta para adelgazar, utilizar cremas para disimular las imperfecciones, utilizar los accesorios que “dicta la moda”, tacones para parecer más alta, maquillaje para resaltar tu belleza o si eres hombre cuidar hasta el mínimo detalle de tu indumentaria diaria…

Pero, lo realmente bello es lo que hay debajo de todo eso, eres tú, en tu infinita imperfección que como ser humano posees. Eres bell@ cuando te muestras imperfect@.

Nadie puede imponerte lo que significa lo estético, por eso debes apreciar quién eres y que esa belleza que tienes sea reflejada en todos los aspectos de tu existencia.

Si pensamos en todas las operaciones de cirugía estética, todos los tratamientos para no envejecer, pareciera que rechazamos el paso de los años, lo roto, lo imperfecto. La sociedad actual, de mujeres altas, delgadas, perfectas, de hombres musculosos y sin un gramo de grasa, ha dejado atrás otros valores, la esencia de lo femenino, de la belleza de una mujer real y el valor y atractivo de un hombre al natural.

Agota pensar todo el tiempo en cómo lucir bien, cómo satisfacer ese ideal de belleza que se nos impone desde pequeños, que vemos en la televisión, en las revistas… Intentamos alcanzar un ideal que es imposible, que no es realidad, que nos impide ver lo valiosos que ya somos y todo aquello que es realmente importante.

La fuerza de la imperfección

Los japoneses reparan la cerámica rota con un adhesivo fuerte y polvo de oro, de esa forma ensalzan la imperfección en lugar de tratar de esconderla. Se piensa que cuando algo sufre un daño y se rompe, tiene una historia que contar, que lo hace más bello y que el haber pasado por esa prueba, lejos de ocultarse es digno de presumirse. Ese arte tradicional se denomina Kintsugi.

Si trasladamos esa idea a lo humano, deberíamos aprender a apreciar lo imperfecto con toda su sabiduría y con toda su fuerza. Deberíamos aprender a aceptarnos tal y como somos, sin tratar de impedir el paso del tiempo, que nos hace mejores, más sabios y más fuertes.

Muestra tu fragilidad

Se considera que una persona perfecta no tiene derecho a llorar, al fracaso, a tener un cuerpo que no cumple los cánones de belleza, a mostrarse vulnerable, a tener miedo. ¿Qué clase de felicidad puede sentir una persona así? Es fundamental decidirnos a mostrar nuestra fragilidad. Lo que nos hace sentir frágiles es lo que nos puede acercar a los demás.

Podremos sentir miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad, pero si no lo hacemos, no seremos nosotros mimos, no aprenderemos a mostrarnos tal y como somos. Pueden hacernos daño, pero es un riesgo que deberemos asumir para poder vivir de acuerdo a nuestra identidad.

La belleza imperfecta

Poco a poco empieza a abrirse camino la idea de que lo bello no es una modelo muy delgada o un hombre con músculos marcados. Lo bello es lo real, lo imperfecto, lo que deja ver el paso del tiempo o simplemente lo auténtico y natural. Se intenta hacer prevalecer valores como la autoestima, el sentirse bien y el ser diferente.

Pero es complicado decidirse a hacer el cambio en el concepto de lo que se entiende por belleza, sobre todo porque la belleza es subjetiva, para cada uno de nosotros significa una cosa diferente. La belleza es imperfecta, es natural, no se tapa ni intenta ser lo que no es, no oculta los signos del paso del tiempo o las características personales e inconfundibles, sino que aprecia su sabiduría y su historia y las muestra al mundo.

Muestra tu esencia

Por eso, tu belleza se ve cuando te muestras tal cual eres, cuando tu naturalidad sale a la luz, cuando no te escondes, cuando lloras y ríes, cuando tienes miedo y lo demuestras, cuando te sientes vulnerable y dejas que los demás lo vean, cuando te arriesgas a amar y a abrir tu corazón.

¿Hay algo más bonito que mostrarnos tal y como somos? Nos enseñan a escondernos detrás de las marcas y las modas, a maquillarnos, a taparnos, pero es necesario salir ahí fuera, desplegar nuestras alas y volar, porque mostrar la belleza real, es un acto de valentía. Es por eso que hoy te invito a dejar fluir lo que realmente sientes y lo que realmente eres desde tu interior. A vestir como te agrada, a usar sólo el maquillaje y accesorios que te gustan, a no hacer mucho caso de las modas y tendencias si no les encuentras resonancia contigo.

Y en éste tema, lo que nosotros te podemos ofrecer no se puede quedar atrás. En el caso de joyería y accesorios, es importante que elijas aquellas piezas que te gustan y que vibran contigo. Por ejemplo, en Amore Mío, además de diamantes, tenemos un amplio catálogo de piedras preciosas y semi preciosas de diferentes tamaños, cortes y colores. De igual forma manejamos los tres colores de oro ya sea en 14k o 18k: Amarillo, blanco y rosa para que elijas el que más te agrade, el que sientas que mejor va contigo sin importar las modas o tendencias. ¿Diseños? Contamos con muchos modelos de anillos, argollas, aretes o zarcillos, dijes y colgantes, desde los sobrios y clásicos hasta los modernos y vanguardistas.

En resumen: Es importante que en esa importante búsqueda de la plenitud, te animes a SER TÚ… es solo cuestión de decidirse a dejar a un lado los convencionalismos. Si se puede.