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Historia de anillos

Hay objetos domésticos que debido  a la carga simbólica con que cargan se transforman en elementos sumamente importantes dentro de la historia del hombre, convirtiéndose en ejes mismos de la representación de una cultura. Hubo un momento que las joyas ornamentales no sólo funcionaban como un objeto de belleza sino que se usaba para designar clases sociales u oficios. Este elemento de identificación se sigue haciendo presente en la religión, pues los obispos, cardenales y papas lo usan como parte de su vestimenta oficial. En la antigüedad, una familia contaba con un escudo que representaba su nombre en diversos actos sociales, políticos y económicos. El patriarca de la familia contaba con un anillo que tenía tallado tal escudo, teniendo así una firma sellada para cualquier tipo de documentos oficiales o casuales. Así, aunque la función primaria de los anillos en la actualidad sea la de ornamentación, lo ciertos es que cuentan con una fuerte carga histórica. En este artículo haremos un breve recorrido por las piezas más representativos de nuestra cultura, no sólo por el significado social que tienen sino por la riqueza de los materiales con que fueron construidos. Empecemos por una de las piezas más antiguas. Se trata del Anillo de Keops, que era una pieza distintiva de uno de los faraones que perteneció a la dinastía XXVI, aproximadamente entre 2579 y 2556 A.C., mide aproximadamente dos centímetros y fabricado con oro fino de 21 quilates. Al principio se creía que pertenecía al faraón Keops, famoso por ser el gobernante que mando a construir las pirámides de Giza, sin embargo al estudiar de manera más detenida las inscripción jeroglífica que se encontraba en la parte frontal de la pieza, se descubrió que fue propiedad de un sacerdote llamado Neferibre, un sacerdote que practicaba el culto a Isis doscientos años después de la muerte de Keops. Este anillo sumamente pesado se encuentra resguardado en la colección del Museo de Arte de Brooklyn. Otra pieza que forma parte del arte egipcio es el anillo de Ramsés II que también pasó a la historia por ser uno de los gobernantes que realizó construcciones monumentales que han logrado conservarse hasta nuestros días. Este rey estuvo al mando del imperio egipcio durante una época llamada Imperio Nuevo, entre 1279 y 1213 A.C., en la parte frontal lleva la representación de un carruaje real, de la cual destacan dos caballos. Al igual que el anillo de Keops, mide aproximadamente dos centímetros de diámetro y altura de los equinos es de aproximadamente 7 milímetros. Esta fabricado con oro y carnelia. La pieza se exhibe actualmente en el Museo Louvre de París. Es curiosa la manera con que dotamos de vida a un objeto inanimado. La fuerza de las ideas o acciones de quien las usa a veces es tan fuerte que trasladamos al objeto que ellos recurrentemente usaban como una continuación del carácter de aquella persona o sociedad. Quizás se deba a una antigua concepción de las energías emocionales, que por más civilizados que pretendamos ser, siempre se hace presente en nuestros pensamientos. Esta energía que parece tener los objetos inanimados también forma parte de una concepción cultural que se hace más presente en las culturas orientales. Por ejemplo, los japoneses creen que cada objeto de nuestra casa desarrolla un espíritu conforme pasan los años y esté interactuará con los humanos respondiendo a la manera en que ellos se hayan comportado con él. Hacemos esta introducción porque queremos hablar de un objeto que probablemente cause repudio pero que es importante mencionar por su valor cultural. Estamos hablando de una pieza moldeada en plata que en la parte frontal tiene la figura de una calavera flanqueada por dos tibias cruzadas. En el resto del anillo se encontraba tallados distintos símbolos rúnicos que según el misticismo germánico fortalecía las virtudes arias del portador. El concepto de esta joya fue desarrollado por Heinrich Himmler uno de los comandantes más importantes de la SS, la organización militar y política de la Alemania Nazi. Estos anillos eran otorgados como regalos especiales a distintos elementos del ejército, aunque posteriormente se entregaron de manera masiva. Los siguientes aros de los que hablaremos, más que ser famosos por haber pertenecido a una persona especifica o a un sector político en particular, se tratan de representaciones simbólicas de ciertos momentos o actividades que siguen entregados en algunas sociedades de los tiempos modernos. Piezas que también evocan ciertos sentimientos y que se han vuelto muy populares dentro de la sociedad, aunque no necesariamente destacan por la fineza de los materiales usados en ellos. Entre los adolescentes de la década de los noventa se hizo muy conocido el anillo del humor que cambiaba según la emoción que estuviera experimentando el portador en ese momento. Fue desarrollado en 1975 por dos empresarios de Nueva York que unieron cristales líquidos con algunos cuarzos que supuestamente reaccionaban a los cambios de temperatura del cuerpo, haciendo, así evidente los cambios de humor de quienes lo llevaban. Sin embargo, sucedía que no siempre cambiaban los colores y era más bien un cambio bastante relativo. En el oeste de Irlanda se fabrica y se hace uso de un elemento específico como símbolo de un noviazgo serio o de un compromiso que se pretende termina en la unión nupcial. La pieza está formada por dos manos que se unen al sostener entre sí un corazón que tiene en la parte superior del mismo, representando un amor leal y fiel.

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