¿Qué sería de la moda sin los accesorios? ¿Qué sería de las flores sin su aroma?

Joyas

¿Qué sería de la moda sin los accesorios? ¿Qué sería de las flores sin su aroma?

Las joyas siempre han sido los accesorios más bellos y usados para enaltecer detalles que complementan y definen una apariencia, además de sólo adornar.  Antes de salir de nuestro hogar nos vemos al espejo, arreglamos nuestro pelo, nos limpiamos el exceso de maquillaje o quizá quitamos una pelusa de nuestro traje. Así también, si se nos ha olvidado ponernos algún accesorio corremos inmediatamente al joyero que tenemos sobre el buró o tocador y nos colocamos alguna de nuestras alhajas favoritas. Estos accesorios pueden llegar a identificarnos como la persona que somos, los que siempre han estado ahí para nosotros, porque algo hay de verdad en lo que dice el dicho ‘diamonds are forever’.

Una cualidad de las alhajas es que en muchas ocasiones pueden transformarse en pequeños portales que nos transportan a momentos especiales a través de los recuerdos, tal y como pasa con los anillos de compromiso. Otra cualidad es que nos recuerdan a algún ser especial porque él o ella nos regaló ese bello accesorio que hoy complementa nuestro atuendo. Pero las joyas no discriminan entre hombres y mujeres; los caballeros también pueden gozar de este placer a través de una hermosa pluma, unas mancuernillas, pulseras o relojes que pueden demostrar el buen gusto de quien los utiliza.

El secreto de todos los accesorios se encuentra en la manera en que los combinamos. A veces tenemos tantos de tan buen gusto que nos gustaría usar todo al mismo tiempo, pero mientras más sencillo y sobrio sea nuestro aspecto los accesorios brillarán por sí solos y nosotros junto con ellos.

La historia nos ha enseñado que las joyas se usan para distintos propósitos. Anteriormente los sacerdotes o chamanes las usaban como amuletos, para protegerse de los malos espíritus y a manera de «portales energéticos». Posteriormente los gobernantes, reyes, emperadores y demás personas con altos cargos de poder los usaron como símbolo de riqueza. Incluso algunos artistas los usaron –y continuan haciéndolo- como una forma de expresión, tan sólo basta ver algunas de las alhajas que se realizaron gracias al genial Salvador Dalí demostrando su estrafalario estilo y reflejando su surrealismo: bellos anillos, aretes y dijes. Por eso es importante conocer qué transmite el o los accesorios que estemos utilizando en determinado momento.

A pesar de que ya son casi más de 100 mil años desde que el hombre comenzó a adornar su cuerpo con materiales naturales (con plantas, pieles y piedras) hasta nuestros días que se usan diversos materiales novedosos (como con impresoras 3D), lo que más ha perdurado es esa necesidad de embellecernos, porque de alguna manera las joyas son un estímulo visual que nos identifica como personas.

Aquellos días en dónde sólo las clases altas podían aspirar a tener las mejores alhajas han quedado atrás. Hoy en día son cada vez más las personas que pueden conseguir aretes de oro o plata, collares de piedras o anillos de brillantes.

Hoy en día, la variedad de accesorios es inconmensurable y hay para todos los gustos. A pesar de eso debemos tomar en cuenta los materiales de fabricación, porque muchas personas pueden ser sensibles o incluso alérgicas a ciertos materiales de baja calidad como metales que no sean nobles.

Es muy importante saber cuál es el mantenimiento ideal para todas las alhajas y accesorios que compremos: cómo se limpian, qué sustancias debemos evitar por ser reactivos con el material. También es bueno conocer cuál es su historia y la cultura que rodeó su fabricación o su uso en el pasado, porque muchas veces son símbolos muy característicos de ciertas épocas o zonas.

En fin, lo importante es portar las joyas que tengamos en las ocasiones que consideremos especiales, para atraer las miradas hacia nosotros, logrando destacarnos por nuestro buen gusto.