El amor no tiene edad.

El amor no tiene edad.
Bien dicen que el amor no tiene edad, pues no importa que tan jóvenes o viejos seamos, en cualquier momento el destino nos puede ofrecer la oportunidad para conocer al amor de nuestra vida. Maria Jose, una de nuestras lectoras destacada nos cuenta su historia de amor con Jorge, el hombre que conoció hace unos años y con quien comparte sus ganas de conocer el mundo. Cada día envejecemos más pero eso no significa que ya no podamos enamorarnos con la misma emoción de antes.

Recuerdo que cuando era adolescente en mi grupo de amigas era la que nunca tenía novio, en algunas ocasiones todas estábamos solteras, pero con el tiempo eso fue cambiando, pues las que tenían novio se fueron casando, una tras otra como si fuera una carrera. La verdad es que yo siempre tuve otro tipo de interés, desde pequeña mi sueño era convertirme en escritora y hasta la fecha sigo enfocada en mi trabajo.

Estar tan enfocada en mi futuro y en mis planes no significaba que no me quisiera enamorar, simplemente tengo una percepción distinta a lo que es el amor, porque primero que nada debes amarte a ti mismo. Mis padres se conocieron cuando estaban en la prepa y empezaron su vida de casados cuando apenas eran muy jóvenes y para ser honesta no era lo que yo quería. Durante toda mí vida he viajado a cualquier parte del mundo, he conocido e investigado otros estilos de vida y eso es lo que me llena de felicidad.

Al día de hoy tengo 46 años y les puedo decir que los he vivido completamente encantada con lo que la vida me ha ofrecido y yo me he ganado por mis esfuerzos, pero esta historia es sobre el hombre que se convirtió en mi compañero de vida hace 5 años. Jorge y yo nos conocimos en Costa Rica, yo estaba en un viaje que solo duraría dos semanas por lo que tenía muy poco tiempo para cumplir con todo el itinerario.

Una tarde decidí ir a una cafetería y mientras tomaba un sorbo de mi taza, se acercó un hombre para preguntarme qué libro estaba leyendo, conversamos por un rato y él se despidió. Cualquiera hubiera pensado que solo fue una plática entre desconocidos pero sabía que había algo más. Regrese a la Ciudad de México a los pocos días, pensando en que nunca lo volvería a ver pues seguro él vivía allá.

A las pocas semanas de regresar, fue mi cumpleaños y decidí festejarlo en un restaurante, ahí fue cuando el destino hizo su trabajo y nos reencontramos. No lo dude ni un segundo y fui a saludarlo, me reconoció instantáneamente y lo invite a la mesa, él aceptó y sin duda fue un día mágico. A medida que el tiempo pasaba nos fuimos enamorando cada vez más y Jorge se convirtió en mi mejor amigo y en mi compañero de vida. Actualmente no tenemos planes para casarnos pero hace unos meses me regaló el anillo de promesa más bonito pues el dice que a pesar de conocernos hace 5 años, el quiere pasar el resto de sus días a mí lado.

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